La incertidumbre no es falta de conocimiento. Como ya
escuchamos varias veces, nadie sabe nada. Es el miedo a aceptar algo que prevemos
y nos resulta doloroso. Es la tristeza anticipada. La lágrima previa al abandono, la noche arrebatándole
al sol sus últimos rayos.
Pega cuando saltás la baldosa del ahora. Quedás mal parado,
como rengo de tiempo. Pesimismo al día, se van cayendo atrás de tu mano las cartas del
castillo. Profecía auto cumplida de fracaso para el que pierde la fe.

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