sábado, 31 de enero de 2015

La indispensable dosis



Una invasión extraterrestre, una peste, un ataque de zombies, una guerra mundial, perder mi trabajo o por los menos enamorarme. Pero necesito movimiento. No soporto la quietud, necesito que la sangre corra, que los extremos estén en juego, que los planetas se choquen. Necesito de mi droga, necesito adrenalina.
Casi todo lo adictivo termina en “ina”, me dijieron una vez.  Todos somos adictos a algo pensé yo. Toque el botón de pausa y miré hacia adentro, baraje mil palabras en 2 minutos, pasaban como las imágenes de las maquinitas del casino cuando tirás de la palanca. Hasta que se frenó.  De golpe y con mucha contundencia.
 Yo soy adicto a la adrenalina. Soy adicto a la adrenalina y soy músico. Esa es una combinación peligrosa,  es como darte una dosis  enorme de la droga más fuerte que existe, pero cada tanto.  Cada dos semanas, en promedio. Subir y bajar. Subir lo más alto que se puede subir, pero estar más tiempo abajo que arriba. De eso se trata mi vida de adicto.
De sentir el fuego y que no me queme, pero que la más mínima brisa me  pueda congelar.  De llenar espacios por unas horas y que después se vuelvan a vaciar. De retroceder varios casilleros para ver si porfin puedo avanzar alguno. De respirar pensando en cómo sería dejar de respirar.
Pero sin la dosis es peor. Es como si todo se detuviera parodiando a una película de ciencia ficción con pocos argumentos y de bajo presupuesto.  Es como si todo lo que quedara fuese peinar canas.  Como si metieran al mundo en un freezer donde el único movimiento posible es el de las agujas del reloj, amenazándote , burlándose de vos, cantándote el “game over” antes de tiempo.
Y cada tanto aparece el miedo, el miedo a no ser o a no hacer, a no llegar a tocar el techo. A que se acabe sin conocer el último nivel, la ultima dimensión, a que se apaguen las luces y el último show se allá terminado. A que ayer sea hoy y mañana pasado. Al abrazo de despedida. A los Deja Vu, a que todo ya esté escrito y cuidadosa pero peligrosamente diagramado.

A no poder escaparme del mundo, a no poder volar, a no romper esquemas, a callarme o peor aun, a hablar despacito. A que me aten de pies y manos, a que ya no  me señalen, que no  se rían de mi,  que no me vean como un loco, a que me desintoxiquen, a ser normal,  a que me saquen mi dosis.

miércoles, 28 de enero de 2015

El último distinto





Los rebeldes siempre son cuestionados en ambientes donde reina la monotonía. Así como este espacio puede parecer ofensivo a quienes tienen un pensamiento cerrado, Riquelme fue rechazado por la corporación futbolística. Esa corporación que le paga a barrabravas para asesinar personas, esa de los periodistas que reciben dinero para hablar bien o mal de alguien, o para hacer la vista gorda ante algo. Esa corporación que cada vez más premia a los que pegan y cada vez destaca menos a los que juegan. Esa donde reina el individualismo, esa donde faltan los códigos. Esa donde ya nadie levanta la cabeza, donde nadie piensa en que una habilitación a un compañero vale tanto como un gol.
Riquelme no fue lo que ellos esperaban, nunca se mostró condescendiente con el periodismo, Riquelme le gritó un gol al presidente en su cara en un clásico como local a estadio lleno, Riquelme no cedió a las presiones de los mafiosos, Riquelme nunca se olvidó de que es villero, Riquelme nunca fue lo que todos dicen que los villeros son, Riquelme le sacó poder a los más poderosos. Riquelme nuncá fue funcional a los intereses mezquinos, Riquelme siempre jugó distinto.



martes, 27 de enero de 2015

Lo constancia de lo inconstante


Siempre que arranco algo me cuesta terminarlo, pero no por las piedras que voy cruzando en el camino, por el contrario, por las puertas que se van abriendo.
Siempre estoy deseoso de visitarlas, de conocerlas, de experimentarlas. Me cuesta terminar sin empezar otra cosa, por eso me cuesta terminar
Hay tantas cosas que me llaman la atención, que me parecen dignas de estudio o interesantes para experimentar que se me hace muy difícil quedarme con una.

Hace poco me di cuenta que mi mejor virtud, la proactividad, el derroche de energía, también es mi peor defecto, la ansiedad. ¿El qué mucho abarca poco aprieta? Realmente no se si es lo más sano, lo más recomendable. Pero se que mi inconstancia se transforma en constancia, constancia de búsqueda.

lunes, 12 de enero de 2015

Lo que me mata y lo que nos mata.

La indiferencia.



Un  día llegue a mi casa y las puertas estaban cerradas. Forcé la puerta, probé todas las llaves que tenía, pero era inútil. Habían cambiado la cerradura. Adentro habían quedado mi primer amor, mil partidos de truco con mis amigos, electrodomésticos,  mi primer acorde en la guitarra criolla, mi cama,  la primera vez que cogí, los juegos de la copa, mis instrumentos ,los pijama party, mi perrita, algo de ropa y varios baúles llenos de recuerdos.
No hay mayor despojo que el de tu historia. A veces guardamos en lugares o en objetos pedazos de nuestra memoria. Eso significaba para mi ese antiguo dúplex de la calle José Ingenieros. El lugar donde nací, donde vi por última vez a mi abuelo, donde aprendí a caminar, donde escribí mi primer cuentito y me di cuenta que iba a ser artista toda mi vida. Donde aprendí que un abrazo es más fuerte que una palabra y que las miradas hablan.
Pero un día alguien que tenía más plata que mi papá nos dijo que ya no podíamos vivir ahí, que ahora el era el dueño y que no importaban lo baúles de recuerdos, que no importaba el despojo y tampoco que no  tuviésemos a donde ir.
La tristeza te invade, la desesperación es enorme, la impotencia se multiplica y no sabés por donde arrancar. Sentís que ahora nada te pertenece. Que estás en la calle, que no tenés nada y principalmente, que no sos nadie. Perdés la entidad.
El universo, los amigos y el esfuerzo acomodaron las cosas y luego pudimos conseguir un techo provisorio y hasta  uno fijo. Yo pude rescatar a mi perra,  ropa , los electrodomésticos, mis instrumentos y demás objetos. Con el tiempo pude recuperar los partidos de truco, el primer acorde y desempolvar el baúl de los recuerdos.

Crecí como se crece con los golpes fuertes, maduré,pude soltar, entender, encontrar la esencia en los hechos y no en la materia. Lo que siempre me va a doler lo que no puedo desterrar de mi cuerpo es la impotencia de ver cómo nos hacemos daño entre nosotros, sin que se nos mueva un pelo. La del sálvese quien puede, la de la indiferencia. La que me mata, la que nos mata.

martes, 6 de enero de 2015

Todo lo que no hay que hacer en periodismo.


                 Artistas, periodistas y perioartistas.


Evitar la primera persona es una absurda forma de ocultar al emisor. Tristemente es tan ridícula como eficaz, usted imagine por un segundo que yo me paro e
n frente suyo y le relato una historia, pero le digo que no soy yo quien está hablándole. No se si suena  más estúpido que gracioso o más gracioso que estúpido.  Pero esa es la primera regla de la escuelita de periodismo, aprender a ocultarse en la trinchera.
Luego de muchas más condiciones estilísticas, como usar información certera(?), chequear las fuentes(?) y no usar esos signos de pregunta entre paréntesis que yo acabo de añadir al texto,  uno puede escribir y considerarse periodista. Mote que en los últimos años se vio bastante devaluado, más por falencias propias que ajenas. 
Quitando a un lado las posturas políticas, los diarios son aburridos. Y aburren porque las primicias ya no existen, las redes sociales se las comieron crudas. Y para colmo presentan siempre de la misma forma las noticias que también suelen repetir, te cuentan igual un partido de fútbol que un accidente de autos, usan un lenguaje arcaico, se imprimen en blanco y negro y no se ven dispuestos a presentar ningún tipo de innovación en cuanto a diseño y contenido.
Entonces obviamente que es muchísimo más divertido sentarse en la computadora, o agarrar el celular y enterarte por ahí de forma más ágil y con la misma redacción desastrosa de lo que supuestamente está ocurriendo en el país. De lo que ellos dicen que está pasando.
La tele tampoco reaccionó de manera demasiado eficaz al golpe generado por la masividad de internet. Hoy cualquiera tienen una camarita que filma en HD y se han transformado en productores, guionistas y conductores de sus propios proyectos. Muchas veces más lúcidos que los de millonarios presupuestos con gente teóricamente capaz y experimentada.
Por ahora la única alternativa generada en televisión a la falta de creatividad es el amarillismo y el golpe bajo, el crimen del crimen, la reproducción del suicidio en vivo,  la sangre, el primer plano de la tanga, el culo, las tetas, y la compresión de todo eso en 30 minutos conducidos por algún boludo que diga estupideces  con títulos resonantes sin argumentaciones que luego los avalen.
Son demasiadas normas  para productos tan vacíos. Podría aceptar la rigidez si yo encontrara notas realmente bien escritas. Diarios sin horrores de ortografía, o canales de noticias que no pifien con la “información” o periodistas que recontrarechequeen fuentes. Pero eso ya no existe más, estamos en el 2015, la información vuela por todos lados, la ciudad está atestada de autos y nadie quiere moverse.

No los culpo, es el mundo en el que vivimos, todo al alcance de un click,ok. Pero la creatividad no se negocia. Hay que hacer todo lo que no hay que hacer en periodismo. Necesitamos artistas al servicio de las plumas, micrófonos y cámaras. Necesitamos aire fresco, algo nuevo. Necesitamos una fusión. No necesitamos más periodistas, necesitamos PERIOARTISTAS.

viernes, 2 de enero de 2015

Donde los hombres lloran y las mujeres también cogen.

De roles e imposiciones. 


Donde los hombres lloran y las mujeres también cogen.


Cuando eramos chicos nos enseñaron que si nos pegaban teníamos que devolverla el doble de fuerte, que los hombres no lloran y que debemos cuidar a nuestra familia siempre ante cualquier consecuencia. Que si se hunde el titanic primero tienen que salir  “mujeres y niños”. Ese es nuestro Karma.
A las mujeres que tienen que tener hijos, satisfacer al marido, reprimir todo deseo sexual por cualquier otro hombre del planeta, que tienen que estar siempre alineadas y que tienen que portarse “como una señorita”. Esa es su cruz.
Así nos fueron configurando los roles, así nos fuimos metiendo en relaciones rígidas y enfermizas entre hombres y mujeres. Sin embargo hemos tenido algunos avances, las distintas corrientes de defensa de los derechos de las mujeres, o de igualdad de género, han logrado el reconocimiento de muchísimos derechos sociales en los últimos años.
Pero ¿Qué hacemos con los roles?.  El otro día charlaba con una chica y me contaba que estaba muy enojada porque salía con sus amigas por segundo fin de semana consecutivo y el novio no le había hecho ninguna escena de celos. Que se vestía con polleras cortas y no recibía ningún reclamo. Entonces me pregunté cuál era el principio de tan ilógico planteo. Instantáneamente pensé en los roles, el rol de macho, que no solo nos han impuesto a nosotros, género masculino, si no que ahora también la mujer exige. Porque a ella también le impusieron que su novio debía ser así.
A través de la anteriormente mencionada lucha, que yo apoyo, se ha visualizado el descontento de muchas mujeres con la cruz que cargan, con la desigualdad que sufren a nivel laboral, económico, social. Con la innegable violencia de género, con que las mujeres sean asesinadas solamente por ser mujeres.
Pero algo de lo que poco se habla es que a mí también me incomoda tener que mostrarme como algo que no soy, tener que pelearme en la calle con un tipo que me tira el auto encima. Cuando se fehacientemente que lo mejor es evitar el conflicto.  Tener que simular un enojo porque ella va a bailar con un profe de salsa cubano, me jode tener que ceder un asiento en el colectivo o un lugar en la fila a una mujer de mi misma edad y sin ninguna discapacidad física. Me jode por mi y me jode por ella.
Me jode no poder mostrarme sensible, que nos pongan la carcasa. La absurda simulación de inmunidad, de superación automática. La ficción de que tenemos todo controlado cuando se está yendo todo al carajo.
Me  molesta mucho tener que hacer millones de incoherencias solo para satisfacer esa de necesidad de encajar en el modelo de macho que pretenden que sea. No quiero ser más un personaje de ficción de una película antigua. Estamos en el año 2015 y toda esa mentira ya me aburre.
La realidad es que hombres y mujeres somos iguales, pero también somos totalmente distintos.  Porque también los hombres somos todos distintos y las mujeres son todas distintas. Y aunque cueste admitirlo una mujer que coge con varios hombres no es una puta y un hombre que llora no es un maricón.