Los rebeldes siempre son cuestionados en ambientes donde reina la monotonía. Así como este espacio puede parecer ofensivo a quienes tienen un pensamiento cerrado, Riquelme fue rechazado por la corporación futbolística. Esa corporación que le paga a barrabravas para asesinar personas, esa de los periodistas que reciben dinero para hablar bien o mal de alguien, o para hacer la vista gorda ante algo. Esa corporación que cada vez más premia a los que pegan y cada vez destaca menos a los que juegan. Esa donde reina el individualismo, esa donde faltan los códigos. Esa donde ya nadie levanta la cabeza, donde nadie piensa en que una habilitación a un compañero vale tanto como un gol.
Riquelme no fue lo que ellos esperaban, nunca se mostró condescendiente con el periodismo, Riquelme le gritó un gol al presidente en su cara en un clásico como local a estadio lleno, Riquelme no cedió a las presiones de los mafiosos, Riquelme nunca se olvidó de que es villero, Riquelme nunca fue lo que todos dicen que los villeros son, Riquelme le sacó poder a los más poderosos. Riquelme nuncá fue funcional a los intereses mezquinos, Riquelme siempre jugó distinto.
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