lunes, 11 de mayo de 2015

Mi superyó

Cada vez estoy más lejos de la perfección. Eso me provoca, me encanta. Hoy me siento más desenamorado de mis textos que ayer, escucho a mi voz más desafinada  y mi lengua menos filosa. Necesito cada día el desafío de sentirme más lejos de la boca de la mujer que amo, de no encontrarme en mí.
Abrazo mi ignorancia, esos errores se transforman en motivos para escribir, para vomitar un poco. Para conocer o inventar, caminar, ser más sincero mintiendo un poco. Uso el arte para no morir.
No encuentro el equilibrio en casi nada y me cuesta terminar las cosas. Tuve dos novias, dominé casi todo el tiempo ambas relaciones, cuando me relajé me dejaron.  Me aburro en las fiestas porque todavía no aprendí a jugar ese partido.
Soy ansioso, almuerzo en quince minutos, me apuro en muchas cosas pero en el sexo no. No soy religioso y nunca le escribí al papa, aunque una vez le hice una carta a mi papá. Hace un tiempo que me cuesta menos decir te quiero, pero cuando era chico aceptaba mejor mi condición de hombre sensible.
Soy desordenado, abro un paquete de galletitas antes de terminar el anterior y no puedo evitar revolear los pantalones ni bien entró a mi casa, después no los levanto. No cuelgo la ropa y tampoco plancho, probablemente no cambié nunca nada de esto.
Soy clase media y no estoy orgulloso. A veces me gustaría tener mucha guita y otras no tener absolutamente nada. Siento incomodidad estando con ricos y pobres, igual se que me puedo acomodar. Eso me da bronca.
Estudié música, a pesar de eso no soy un buen ejecutor, me distraigo mucho. Compongo buenas bases de bajo y no se como lo hago. Aparecen en mi cabeza y ahí van, quizás porque me la paso escuchando distintos estilos.
Suelo subestimar mis cualidades, por eso a veces me muestro soberbio. Tengo qué decir y me gusta ser escuchado, pero hablo demasiado. Me gustan mucho las mujeres y siempre trato de seducir, en el café, en un banco, en el colectivo o en la calle. Me encantaría que todas estén calientes conmigo.

Estoy usando este texto para desnudarme y absolverme. ¿Te molesta? No me importa, tengo más. Pero voy a seguir otro día, ahora tengo ganas de acostarme en la cama y ver programas de televisión absurdos para sentirme más inteligente que el resto. Chau.

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