Artistas, periodistas y perioartistas.
Evitar la primera persona es una absurda forma de ocultar al
emisor. Tristemente es tan ridícula como eficaz, usted imagine por un segundo
que yo me paro e
n frente suyo y le relato una historia, pero le digo que no soy
yo quien está hablándole. No se si suena
más estúpido que gracioso o más gracioso que estúpido. Pero esa es la primera regla de la escuelita
de periodismo, aprender a ocultarse en la trinchera.
Luego de muchas más condiciones estilísticas, como usar
información certera(?), chequear las fuentes(?) y no usar esos signos de
pregunta entre paréntesis que yo acabo de añadir al texto, uno puede escribir y considerarse periodista.
Mote que en los últimos años se vio bastante devaluado, más por falencias
propias que ajenas.
Quitando a un lado las posturas políticas, los diarios son
aburridos. Y aburren porque las primicias ya no existen, las redes sociales se
las comieron crudas. Y para colmo presentan siempre de la misma forma las
noticias que también suelen repetir, te cuentan igual un partido de fútbol que
un accidente de autos, usan un lenguaje arcaico, se imprimen en blanco y negro
y no se ven dispuestos a presentar ningún tipo de innovación en cuanto a
diseño y contenido.
Entonces obviamente que es muchísimo más divertido sentarse
en la computadora, o agarrar el celular y enterarte por ahí de forma más ágil y
con la misma redacción desastrosa de lo que supuestamente está ocurriendo en el
país. De lo que ellos dicen que está pasando.
La tele tampoco reaccionó de manera demasiado eficaz al
golpe generado por la masividad de internet. Hoy cualquiera tienen una camarita
que filma en HD y se han transformado en productores, guionistas y conductores
de sus propios proyectos. Muchas veces más lúcidos que los de millonarios
presupuestos con gente teóricamente capaz y experimentada.
Por ahora la única alternativa generada en televisión a la
falta de creatividad es el amarillismo y el golpe bajo, el crimen del crimen,
la reproducción del suicidio en vivo, la
sangre, el primer plano de la tanga, el culo, las tetas, y la compresión de
todo eso en 30 minutos conducidos por algún boludo que diga estupideces con títulos resonantes sin argumentaciones
que luego los avalen.
Son demasiadas normas para productos tan vacíos. Podría aceptar la
rigidez si yo encontrara notas realmente bien escritas. Diarios sin horrores de
ortografía, o canales de noticias que no pifien con la “información” o
periodistas que recontrarechequeen fuentes. Pero eso ya no existe más, estamos
en el 2015, la información vuela por todos lados, la ciudad está atestada de
autos y nadie quiere moverse.
No los culpo, es el mundo en el que vivimos, todo al alcance
de un click,ok. Pero la creatividad no se negocia. Hay que hacer todo lo que no hay que hacer en periodismo. Necesitamos artistas al
servicio de las plumas, micrófonos y cámaras. Necesitamos aire fresco, algo
nuevo. Necesitamos una fusión. No necesitamos más periodistas, necesitamos
PERIOARTISTAS.
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