miércoles, 29 de abril de 2015

Un te quiero

Con el paso de los años se va acentuando esa dificultad de pronunciar algunas frases y se  facilita enterrar a las personas en la memoria o en el olvido.   Las fotos se llenan de polvo y algunas palabras también.
Como cuesta el te quiero, cuanto duele el te extraño y que rápido se filtran las puteadas, la bronca. Esa tendencia cobarde  de ocultar la belleza suele aparecer en los libros, en la televisión, en la calle y en el discurso.
Ahoga el sentido, aleja la razón y nos pone en posturas poco naturales. Se convierte en estrategias supuestamente eficaces, para seducir, para enamorar o para ser reconocido. Cuando en el fondo lo que buscamos todos es un poco de cariño.
Entre tanta novela también nos damos cuenta que aún así todavía hay flores,  discos de los Beatles, porros, pianos y un montón de abrazos rebelándose  a la dictadura gris. Maten  la vergüenza, deslicen el sonido por los labios, suelten esos versos reprimidos. Liberen el Te Quiero.


martes, 28 de abril de 2015

Despedida

Desnudé sus ojos con solo una mirada.  Ocultaba entre sus pupilas claras una historia que no había contado, oscura, de noche sin piedad. Un rincón de una estación desierta, el miedo de la vulnerabilidad, el dolor del abandono, la certeza de ser prescindible. Una plaza enrejada, la calesita quieta y un subibaja sin compañía.
Palabras en vano, sentimientos gastados,  frases ahora huérfanas, tatuajes que deberían desaparecer.  Un fuego se extinguía a un costado, no había forma de reavivarlo y no era culpa de nadie. Desaparecía tan rápido como se había creado.
La lluvia castigaba algunas chapas sueltas, el ruido de los truenos no dejaba crecer el silencio que quería adueñarse del banquito de cemento, que ahora era un lugar cómodo.  A donde ir con las piernas tan pesadas, se preguntaba callada. A donde ir, si la angustia siempre acompaña.

El brazo sobre el hombro fue demasiado desprecio, le quemó la piel y algo por dentro, no pudo soportar semejante gesto. Siguió con el  protocolo por inercia. Pero ya no se resistía a la distancia, al viento frío, al recuerdo partido y la soledad de las sábanas. Solo quedaba un abrazo obligado y el beso de despedida.

lunes, 27 de abril de 2015

Escribir

Me encanta largar pedazos míos a volar por los aires sin restricciones. Nunca saber a donde van a llegar. Quizás una mirada a Dinamarca, o mi voz a París. Hoy en día en es imposible conocerlo, afirmarlo con seguridad.
Todo gira a través de un cablecito, o por el aire, de alguna forma bien compleja que me explican y nunca entiendo. Pero cuando toque ENTER, estas letras van a estar en a miles de kilómetros.  Y se podría decir que yo también. O algo. Mi esencia.
Me disfrazo entre palabras, me camuflo en monitores y así consigo aparecer en otros mundos, en otras mujeres, en familias distintas. En casas amarillas con techos de teja, como las que dibujaba cuando era chico o en departamentos con hermanas menores que nunca tuve.

Despedazarse, clonarse, dividirse en partes. Expandirse sin creerse omnipresente. Aprovechar la herramienta aunque a veces la odie. De eso se trata, de seguir escribiendo, de seguir publicando, de seguir cantando, sin un porque. Solamente las ganas de volver a volar.

domingo, 19 de abril de 2015

Fuera de contexto

De una pared gastada salen dos plantas, como desafiando toda ley de la naturaleza.  En la mesa de ricos, un  mendigo dirige sentado en la punta.  Un tractor pasea  sin problemas en la ciudad,  un semáforo no frena a nadie en la quietud  del campo. Lo fuera de contexto atrae mi ojo artístico.

El objeto toma valor según el lugar donde lo colocamos. Ahí está la provocación, la ruptura de la normalidad.  Hacer chocar los extremos con total naturalidad , casi desapercibidos, es un buen camino para  encender la alarma de la retina.  

sábado, 18 de abril de 2015

El mundo congelado

La noche anterior había decidido apagar el despertador casi como un acto de rebeldía. A la mañana siguiente puso música suave para relajarse. Arrancó el día tranquilo, caminaba por la casa liviano,  flotaba, deslizándose en cada metro como cuando el piso está recién lustrado.
El caféy las tostadas que siempre eran su desayuno, se extendieron una hora más de lo normal para probar la libertad que sentía. Su jefe no había respondido el mensaje que le había mandado pero tampoco lo había llamado.  No era tan grave faltar un día después de cuatro años de asistencia perfecta.
Se quedó un rato largo mirando por la ventana el vuelo de una gaviota. Escribió algunos apuntes sobre eso. Limpió la casa. Revolvió esos cajones en los que se guarda la historia entera.  Miró fotos viejas, leyó cartas de amores pasados, escritos de primaria, cuadernos de comunicados y libretas con sueños postergados.
Solo necesitó un amanecer para reencontrarse. Para sacar de encima la presión que cargaba. De esa piedra que colgaba sobre su espalda, llena de responsabilidades  y aburrimiento. Ya empezaba a sentirse renovado. Su sonrisa se había dibujado despacito con el correr de esas primeras horas libres.
Regó las plantas que, antes secas, reflejaban su falta de pasión, de compromiso con la vida. Ahora se empezaban a recomponer.  Los rayos del sol iluminaban las hojas y el verde revivía.  Pintó las macetas para que también formen parte del renovado balcón.
Entusiasmado con la energía del ambiente prendió algunos sahumerios. Respiró paz en silencio. Salió caminar y paseó bajó la sombra de unos árboles, compró verduras y pollo. Cocinó y disfrutó salir del habitual almuerzo del bar de la esquina de la oficina en donde todo era frito y grasoso.
Durmió un rato la siesta, hasta que lo despertó su celular. Llamaba su supervisor, las obligaciones,  la piedra en la espalda. Todo volvió a ser incomodo, el pantalón le apretaba, los zapatos le ahorcaban los pies, la calle era un infierno de asfalto.
Su garganta se secó y lo atravesó nuevamente el exceso de normalidad. De la vida que le habían dicho que tenía que vivir.  Pensó en que si perdía su puesto de trabajo todo sería un desastre. No podría hacerle regalos a la mujer que aún no conocía, ni mantener a los hijos que aún no tenía y no quedarían propiedades para escriturar como herencia después de su muerte.
 Otra vez observador del mundo congelado, se quedó inmóvil. Esclavo de la quietud de ideas, de su helada tibieza. De su falta de decisión.  Del miedo, que actuando como represor, lo dejó viviendo para siempre en  cámara lenta. En el paso retrasado, en la distancia, en la indiferencia constante.



Manual de estilo

A veces como ficción o monólogo interior y otras como si fuera el diario íntimo de otra persona. Este espacio es un resumen de mi ojo crítico. De esas cosas que me sorpreden, que me generan dudas. De lo que me da curiosidad, de lo que me inquieta.
Para escribir no hay que ser indiferente. Por los menos ante algo, cualquier cosa, la política, la cultura, el deporte, lo cotidiano, el sexo, los colores o el tráfico. Hay que ser críticos, hay que tener opinión. No hace falta que el tema sea trascendental. La trascendencia se la da la calidad del relato. La fuerza de las palabras, la belleza del sonido, el ritmo y la contundencia.
Tocando el límite, provocando, a punto de caer por la borda. Generando enojos, indignaciones  o risas, no hay que tener miedo de ofender la moral de otros.  Se puede pifiar en alguna, pero si la idea es auténtica vas a caminar por esa fina cornisa que da la verdadera potencia, esa que encarna al lector en el texto, la que transforma la ficción en realidad por algunos momentos. La que hace explotar sin límites la imaginación.

Ser autoreferencial, derribar los tabúes,  ir por los mitos personales, hacerle caso al olfato. No escribir cosas que no dirías. Esas son las guías de Las ideas que incomodan. Ese es mi único manual de estilo. No hay más que eso. Todo lo otro es puro cuento.

viernes, 17 de abril de 2015

No hay principio


Siempre hay un estado anterior. Si el universo nació de una explosión, tuvo que haber algo que la genere. Si hay un dios, ¿De dónde salió?.  Si tiene  un padre ¿Quién es el abuelo?.  No hay principio, nunca lo hubo ni lo habrá.
Sabemos poco y nada del lugar donde habitamos, del porque de las cosas. No tenemos certezas, estamos rodeados de materia desconocida, de diversidad investigada en bases poco fiables.  De información sin rigurosidad. De noticas falsas. De operaciones mediáticas, económicas, sociales.
Vivimos en la incertidumbre diaria. A veces miro para arriba y me pregunto donde están las cámaras, me lo imagino como un juego, como una película o un reality show. Todo me parece imposible, la ciencia la tecnología, el dinero, los árboles, la pobreza y el sexo.  Desconfío de la perfección, de la imperfección,  de lo abstracto, de lo tangible, desconfío de todo.

jueves, 16 de abril de 2015

¿Fin o medios? ¿Forma o fondo?

Me gustan los idealistas, los aferrados a sus convicciones. En el deporte, en la política y en la vida en general. Pero no concuerdo con eso de “morir con la mía”. Creo que hay que sobrevivir y vivir con la tuya,por supuesto que no a cualquier precio, pero hay veces que el fin justifica los medios. O no.
Me fui dando cuenta que los límites son muy finos, entre honestidad y corrupción. Ética y moral son palabras díficiles de definir y más de poner en práctica. No se cuántos no tranzarían un pedazo de su integridad por conseguir un objetivo si tuviesen el poder de hacerlo.

No creo que al Che Guevara le haya hecho gracias asesinar soldados en pos de su ideal, pero ¿Su fin  no justifica los medios?. Así también  la Revolución Francesa embanderó la famosa frase de que no hay revoluciones sin cortes de cabeza.   Robin Hood robaba, lo que es obviamente criticado por la sociedad moderna, pero para acortar la desigualdad. ¿Héroe o delincuente?.   ¿Fin o medios?.  ¿Forma o fondo?

miércoles, 15 de abril de 2015

La mancha en la pared

Lo que tengo parece asentado pero lo que me hace falta impone  más fuerza. Empuja mis pensamientos hacia el pesimismo. A veces pareciera que una gotita de oscuridad puede tapar una inmensidad de luz.
En el segundo a segundo, en la corrida inconsciente,  en la parte del cerebro que no puedo controlar. Esa que se escapa por caminos sinuosos que no llevan a ningún lado. La que me hace menospreciar mis logros. La parte cobarde del suicida consciente.
Una pequeña  mancha negra en la pared se destaca  a pesar del predominio del blanco y prácticamente solo notamos eso. Como solo prestaríamos atención a una linternita casi insignificante en la inmensidad de la noche sin estrellas.

Somos eso, el mundo es eso, una mezcla de opacos y brillos, éxitos y fracasos, subidas y bajadas, de sexo y arcadas. Todo formando parte de la misma cosa. El amor se puede transformar en odio, de las guerras nacen canciones. Hay  billetes y hay vocaciones, hay pobreza a pesar de la  abundancia.   Hay silencio en la palabra.

lunes, 13 de abril de 2015

El fueguito que nació del fuego

Cuando tenía 15 años recordé que me gustaba leer. Desempolvé de la biblioteca de mi padre una versión añejada de "Las venas abiertas de América Latina".  Casi 10 años después nació este espacio, como consecuencia de distintos textos de Eduardo Galeano. De esa forma directa de decir las cosas. Directa pero decorada, directa pero con estilo, directa pero convincente, potente y argumentada.Palabras siempre mejores que el silencio.
Este fueguito  nació de su fuego, así debe haber miles de fogatas llorando este momento. Conscientes de que las llamas no se apagarán y de que la leña ya está encendida. Que nada se pierde, que se va mutando, cambiando de colores, pero nada termina cuando hay trascendencia.

miércoles, 8 de abril de 2015

Días de paz

Cada tanto disfruto doblar en la curva incorrecta. De ese error se abre un nuevo camino. El acierto, es muchas veces un modo de cerrar otras puertas. El  ritmo al que estamos sometidos a vivir  debería ser controlado con un velocímetro como el de los autos y también tendría que existir una regulación  que restrinja los niveles máximos de histeria cotidiana o de stress.
Esos días en que disfruto del pifie, de los desvíos, de las esquinas desconocidas, son los  que desinstalo el piloto automático de mi cabeza y conecto el volante a otra parte. Quizás más relacionada con la esencia, que se va perdiendo con las 9 horas de jornada y las obligaciones convencionales.

Entonces, arriba del colectivo, la demora en el tráfico es un buen momento para leer,  los atrasos de los aviones permiten charlar con la persona que vas a compartir el vuelo yla calle cortada me trae paisajes desconocidos. Todo pareciera ser menos grave en esos días de paz. Toda esa calma pareciera ser real.

domingo, 5 de abril de 2015

Cartas sin rumbo



Aunque nunca llegan, yo sigo escribiendo todos los días las cartas. Lo hago con dedicación,  con el deseo de que las leas y sin la ilusión de que contestes. Dedicarte algunas líneas, aunque estés escondida  y solo seas ausencia, me revitaliza.
Hay esperanza porque todavía hay belleza. Porque quedan locos que no se dispersan a la hora de  perderse en un mar de letras, porque todavía sigue siendo necesario bucear en la duda y la arena es más interesante que su representación en relojes.
Probé sin suerte con varias direcciones y el empleado del correo ya es cómplice de mi locura. Quiero contarte sobre mis cosas insignificantes, las recetas nuevas, las plantas, la familia. Más quiero escucharte, sin que tus palabras digan nada,  quiero deshacerme en el tono de tu voz.
Sigo atravesando en prosa; calles, mares y  vientos. Sin lograr que mis letras se reflejen en tus pupilas. Sigo rompiendo cadenas en poesía, aunque no guíen mis relatos hasta vos. Por ese placer efímero de  libertad, por mi dosis de amor, por la necesidad de autoreflejarte.
En la oficina postal algunos me miran descreídos cuando cada mañana acerco el sobre, últimamente sin  siquiera coordenadas.  Ya no te busco, sería la peor manera de gastar energía, sería la forma más eficaz para no encontrarte.

No espero nada, no reclamo posesión. Solo sueño que existas.  A kilómetros, en algún bar, en alguna playa desierta, en algún callejón oscuro, en cualquier rincón humanamente inalcanzable.  Donde solo mis cartas puedan llegar y nos baste el paisaje de tinta para amanecer juntos, para sentir la dulzura de las voces y el calor del abrazo.

sábado, 4 de abril de 2015

Asesinos todos

El ladrón petizo disparó la bala que entró en el corazón de la mujer embarazada .Minutos antes se había  desatado el incendio que intencionalmente realizaron los dueños de la empresa de al lado para eliminar las pruebas de su evasión impositiva.
Lo que iba a ser un robo simple, se complicó con la llegada de la policía y el amontonamiento de gente que se produjo por el fuego en el edificio contiguo.  Los dos inexperimentados delincuentes entraron en shock y el enano unilateralmente tomó la decisión de gatillar su arma. El oficial contestó con un balazo que impactó directamente en la cabeza de El Alto. Lo que le provocó instantáneamente la muerte.
Los bomberos llegaron al lugar en el mismo momento en que el primo del conductor del patrullero , subcomandante  del ejército, accionaba por orden explícita del presidente de la nación la palanca agresora. La bomba salió disparada hacia algún país de medio oriente al cual se le podía adjudicar fácilmente el atentado  y cayó al sobre el objetivo, causándole  la muerte a 20mil inocentes.
Las llamas consumieron rápidamente toda la estructura y los cuerpos de los 7 que estaban intentando extinguirlas. El único que pudo salir fue rápidamente trasladado al hospital más cercano, situado en un barrio de emergencia, donde no lo atendieron por falta de insumos. Sumando así una nueva víctima.

Después de algunas semanas en las tapas de los diarios, los informativos radiales y los 5 minutos de fama de los noticieros televisivos, todos los casos pasaron al olvido. Solamente quedaron unos cuantos papeles en los escritorios del poder judicial, miles de muertos, un solo condenado, un solo preso. ¿Un solo asesino?
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jueves, 2 de abril de 2015

No hay explicación


Hace algunos días, un lector de este espacio expresó a través de un comentario que no entendía un texto, reclamando de alguna manera una explicación. Más allá de lo literal o abstracto del relato, me detuve a pensar la respuesta más certera.
Y la verdad es que, lamento decepcionarlos, pero no hay explicación. Ni a ese ni a nada. Solo son palabras, letras, plasmadas en este caso ni siquiera en un papel, en una pantalla de computadora. Y ustedes, cada uno de ustedes, y sus historias, cada una de sus historias.
Las novelas, los cuentos, los documentales y cualquier papel escrito apelan a su interpretación. A su ojo personal , a su imaginación, al peso que le dan a las cosas, a todas las experiencias de vida. Ni siquiera el autor es dueño de la realidad de una obra.

Podríamos discutir durante horas el significado de las letras de Spinetta o de Solari y nunca llegaríamos a un acuerdo, y todos tendrían razón. Porque el contenido está en el receptor, porque el emisor es un puente, porque no hay explicación.