Hace algunos días, un lector de
este espacio expresó a través de un comentario que no entendía un texto,
reclamando de alguna manera una explicación. Más allá de lo literal o abstracto
del relato, me detuve a pensar la respuesta más certera.
Y la verdad es que, lamento decepcionarlos,
pero no hay explicación. Ni a ese ni a nada. Solo son palabras, letras,
plasmadas en este caso ni siquiera en un papel, en una pantalla de computadora.
Y ustedes, cada uno de ustedes, y sus historias, cada una de sus historias.
Las novelas, los cuentos, los
documentales y cualquier papel escrito apelan a su interpretación. A su ojo
personal , a su imaginación, al peso que le dan a las cosas, a todas las
experiencias de vida. Ni siquiera el autor es dueño de la realidad de una obra.
Podríamos discutir durante horas
el significado de las letras de Spinetta o de Solari y nunca llegaríamos a un
acuerdo, y todos tendrían razón. Porque el contenido está en el receptor,
porque el emisor es un puente, porque no hay explicación.

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