miércoles, 27 de abril de 2016

Hoja en blanco

Estrenar un cuaderno siempre es un desafío. Por más que nadie vaya a leerlo, ahí está la primera pagina, blanca, putamente vacía.  Amenazando a tu creatividad ¿A tu ego?
No sé de donde viene esa necesidad de dar testimonio. A veces siento que es una incapacidad de metabolizar lo que me conmueve. Como si el llanto no alcanzara para calmar el dolor o el sexo no agotara el deseo.
Las palabras, aún con su vacío, me alivian de alguna extraña manera. Pero no como una eyaculación o un grito de liberación de alguna certeza, por el contrario, me zambuyen en una búsqueda sin límites, desorganizada y caótica.

Búsqueda que siempre trae algún hallazgo, sobre lo que yo mismo pienso, sobre lo que me gusta o lo que detesto. Como sea, escribir siempre es conocerse un poco más, es desnudarse frente a un espejo de letras.

jueves, 14 de abril de 2016

Yo nací mal

 En medio del compás pero fuera de tiempo.   Dentro de la hoja, al costado del margen. Siempre  traje desprolijo. Yo no aprendí a olvidar por eso no tengo pasado y al mismo momento vivo varios cuentos.
 Dudo para estar seguro. Escapo al equilibrio del mundo  torcido.  Soy la piedra que repite la caída y se levanta rápido para disimular. Soy los doscientos trajes que te puedo mostrar.
Pongo palabras al silencio cuando callo mi verdad y descanso dentro del hueco que nunca pude llenar. Me desnudo en el sonido de las cuerdas al vibrar, transformo la tinta en huella que se impregna en la arena cuando el mar quiere avanzar.
Conozco bien  la pena y la aprendí a disfrutar, busqué mi propia condena para una culpa olvidar. Dejé pedazos sueltos que a veces quiero juntar,  busco un mapa mudo para mi propio viaje guiar

No voy a la iglesia, soy religioso en el pecado.  Yo no tengo  nombre, yo no soy mi cuenta. Yo nací mal. Soy invisible a los sordos pero los ciegos me pueden mirar.

miércoles, 6 de abril de 2016

El elixir de la amnesia


No entendían porque pero un día se levantaron así; inexpertos, temerarios y precoces. Los dos se habían olvidado de cómo coger. Ambos descubrieron simultáneamente este padecimiento, el buscando recovecos en ella y ella intentando acomodar ese engranaje.
Julia se sorprendía de que la piel de Martín era más suave abajo que arriba, el se quedaba mirando sus pezones como si fueran  los dos últimos, o primeros, puntos de luz de la humanidad. Buscaban la música justa y el ritmo ideal.
Mas fuerte y más despacio, de un lado y del otro, a veces medio torcidos o en diagonal, se sacudían se zamarreaban, húmedos, mojados y transpirados. Investigaban  y descubrían, pero nunca aprendían. Siempre se volvían a olvidar, siempre se volvían a sorprender, era la única forma de seguir vivos.



martes, 5 de abril de 2016

Insomnio II

Es probable que otra vez me pierda la noche bostezando el día. El motor no deja de funcionar, otra vez el interruptor falla, se trabó en encendido. Aprovecho la energía del momento. Pero cada vez que tengo que arreglarlo el mecánico me advierte que solo es un parche y que los daños se van a profundizar con el correr de los años a menos que tomemos una decisión definitiva.
No puedo sentarme a solucionarlo, para eso es necesario detenerlo y justo en este momento es indispensable su marcha. Cuando llegue a destino todo se acomodará, no habrá tantas presiones ni obstáculos que sortear y le daré el tiempo que requiere el asunto.
¿Y si el camino es más largo? ¿Si fundo por no frenar a tiempo? Me resigno  y abandono otra vez mi almohada ahora cargada de contradicción. El vaso de agua de la madrugada ayuda a digerir los pensamientos pero no entiende de razón.