Estrenar un cuaderno siempre es un desafío. Por más que
nadie vaya a leerlo, ahí está la primera pagina, blanca, putamente vacía. Amenazando a tu creatividad ¿A tu ego?
No sé de donde viene esa necesidad de dar testimonio. A
veces siento que es una incapacidad de metabolizar lo que me conmueve. Como si
el llanto no alcanzara para calmar el dolor o el sexo no agotara el deseo.
Las palabras, aún con su vacío, me alivian de alguna extraña
manera. Pero no como una eyaculación o un grito de liberación de alguna
certeza, por el contrario, me zambuyen en una búsqueda sin límites,
desorganizada y caótica.
Búsqueda que siempre trae algún hallazgo, sobre lo que yo
mismo pienso, sobre lo que me gusta o lo que detesto. Como sea, escribir
siempre es conocerse un poco más, es desnudarse frente a un espejo de letras.

No hay comentarios:
Publicar un comentario