En medio
del compás pero fuera de tiempo. Dentro
de la hoja, al costado del margen. Siempre
traje desprolijo. Yo no aprendí a olvidar por eso no tengo pasado y al
mismo momento vivo varios cuentos.
Dudo para estar
seguro. Escapo al equilibrio del mundo torcido.
Soy la piedra que repite la caída y se levanta rápido para disimular.
Soy los doscientos trajes que te puedo mostrar.
Pongo palabras al silencio cuando callo mi verdad y descanso
dentro del hueco que nunca pude llenar. Me desnudo en el sonido de las cuerdas
al vibrar, transformo la tinta en huella que se impregna en la arena cuando el
mar quiere avanzar.
Conozco bien la pena y la aprendí a disfrutar, busqué mi
propia condena para una culpa olvidar. Dejé pedazos sueltos que a veces quiero juntar, busco un mapa mudo para mi
propio viaje guiar
No voy a la iglesia, soy religioso en el pecado. Yo no tengo nombre, yo no soy mi cuenta. Yo nací mal. Soy
invisible a los sordos pero los ciegos me pueden mirar.
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