sábado, 14 de mayo de 2016

Ella

Nunca volvió a ser tan bella como la primera vez. Esa vuelta en el patio del colegio en que el sol se confabuló para brillar sobre su cara. Su remera, que le llegaba hasta el ombligo, ajustaba sus tetas sin exagerar. Mostraba sin hablar, persuadía sin vender.
Dueña de una pose natural,hacía globo con el chicle y nunca se le pegaba en la cara. No había un centímetro de desprolijidad que no estuviese calculado de antemano. Rebelde y perfumada, apareció en el centro de la escena sobre mis ojos, un minuto y para siempre. Era sexo y delicada. Una brisa en la orilla del río en noche de vera

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