El ladrón petizo disparó la bala que entró en el corazón de
la mujer embarazada .Minutos antes se había
desatado el incendio que intencionalmente realizaron los dueños de la
empresa de al lado para eliminar las pruebas de su evasión impositiva.
Lo que iba a ser un robo simple, se complicó con la llegada
de la policía y el amontonamiento de gente que se produjo por el fuego en el edificio
contiguo. Los dos inexperimentados
delincuentes entraron en shock y el enano unilateralmente tomó la decisión de
gatillar su arma. El oficial contestó con un balazo que impactó directamente en
la cabeza de El Alto. Lo que le provocó instantáneamente la muerte.
Los bomberos llegaron al lugar en el mismo momento en que el
primo del conductor del patrullero , subcomandante del ejército, accionaba por orden explícita
del presidente de la nación la palanca agresora. La bomba salió disparada hacia
algún país de medio oriente al cual se le podía adjudicar fácilmente el
atentado y cayó al sobre el objetivo,
causándole la muerte a 20mil inocentes.
Las llamas consumieron rápidamente toda la estructura y los
cuerpos de los 7 que estaban intentando extinguirlas. El único que pudo salir
fue rápidamente trasladado al hospital más cercano, situado en un barrio de
emergencia, donde no lo atendieron por falta de insumos. Sumando así una nueva
víctima.
Después de algunas semanas en las tapas de los diarios, los
informativos radiales y los 5 minutos de fama de los noticieros televisivos, todos
los casos pasaron al olvido. Solamente quedaron unos cuantos papeles en los
escritorios del poder judicial, miles de muertos, un solo condenado, un solo
preso. ¿Un solo asesino?
.
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