Con el paso de los años se va acentuando esa dificultad de
pronunciar algunas frases y se facilita
enterrar a las personas en la memoria o en el olvido. Las fotos se llenan de polvo y algunas
palabras también.
Como cuesta el te quiero, cuanto duele el te extraño y que rápido
se filtran las puteadas, la bronca. Esa tendencia cobarde de ocultar la belleza suele aparecer en los
libros, en la televisión, en la calle y en el discurso.
Ahoga el sentido, aleja la razón y nos pone en posturas poco
naturales. Se convierte en estrategias supuestamente eficaces, para seducir,
para enamorar o para ser reconocido. Cuando en el fondo lo que buscamos todos
es un poco de cariño.
Entre tanta novela también nos damos cuenta que aún así
todavía hay flores, discos de los Beatles,
porros, pianos y un montón de abrazos rebelándose a la dictadura gris. Maten la vergüenza, deslicen el sonido por los
labios, suelten esos versos reprimidos. Liberen el Te Quiero.
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