Un grupo de jóvenes tenía cinco minutos para cambiar el
mundo. Enrealidad cuatro, porque debían tomarse por los menos uno para pensar
el plan de acción. Tenían fuerza, poder, armas y millones de herramientas a su
alcance para hacer con ellas lo que quieran.
Discutieron varios temas, dinero, contaminación, guerra,
paz, pena de muerte, amor, monogamia, infidelidad, corrupción y otros tantos
flagelos de la sociedad actual. Llegaron prematuramente a la conclusión de que
el problema estaba en el humano y
decidieron liquidar a toda la especie.
Cuando solo quedaban ellos rodeados de paisajes naturales,
alimentos, lujos y abundancia. Se miraron y se preguntaron quien dirigiría el
rumbo de este nuevo orden. No hubo
democracia ni socialismo ni siquiera anarquía,
no hubo nada. Solo un charco de sangre gigante. Tenían razón el problema
estaba en el humano.
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