Todos tenemos un universo seguro. Una ducha que sabemos que nos va a tirar agua caliente cuando tengamos frío, una cerveza que puede hacernos olvidar los quilombos, un trabajo mediopelo que podemos realizar sin complicaciones, un modelo a seguir, un hogar, una familia, un amigo que abrazar, un confidente con quien compartir los problemas, una habitación perfumada con sahumerios, una computadora, un PlayStation. En fin, los mundos seguros son muy personales y cada uno va formando el suyo.
No creo que la construcción de estos sitios sea negativo, lo veo más bien como algo necesario. Como las ganas de abrazar a tu madre cuando acabas de terminar una larga relación amorosa. Lo que me preocupa es acostumbrarme a ellos. A los agradables y a los que son horribles. Al abrazo de mi vieja y al sellito de la oficina.
La costumbre a la comodidad está eliminando todo el arte del mundo, y cuando hablo de arte no hablo sólo de la música del mainstream, de los referentes de la literatura o de los pintores reconocidos. Me refiero a cada uno de nosotros, que elegimos lugares comunes para hablar, frases hechas que siempre caen simpáticas, que vamos a vacacionar siempre al mismo lugar porque en el hotel hacen un desayuno riquísimo y nos atienden muy bien. Que le ponemos siempre los mismos ingredientes en la misma proporción a cada plato de comida.
Que cogemos siempre con la misma persona en la misma posición o siempre con una distinta y no nos animamos a amar. Que elegimos una carrera para toda la vida, que aceptemos una creencia eterna, que usamos siempre el mismo look, el mismo perfume, que seguimos los mismos referentes, que no aceptamos la contradicción.
Estamos usando el gris en la paleta de colores, estamos vaciando para llenar de monotonía, estamos tocando siempre el mismo acorde bajo el mismo pulso con los mismos instrumentos. Parecemos una orquesta sin ideas, ordenadita pero aburrida. Caemos en la trampa de la prolijidad absurda. Esa que nos impusieron con represión de niños.
Manchémonos de barro, comamos chocolates antes de la cena, no levantemos la tabla para mear, digamos malas palabras, sentémonos de cualquier forma en la silla, desafinemos, vayamos a destiempo, rompamos el diccionario, hagamos mierda la sintaxis, que es preferible una idea nueva desprolija a mil copias genéricas de un rock pasado de moda.
andyyyy es la tercera vez que escribo un coment!!!! bueee
ResponderEliminaren resumen...que bueno que hayas creado este blog, seguidora number one sere! Te felicito por ser consecuente, por tener tu propio punto de vista, por expresarte y ademas de tan linda manera! A mi tambien a veces me da miedo de acostumbrarme, me digo a mi misma, en voz alta " si no es de esta manera, como siempre lo hice, tambien esta bien". para ser mas tolerante con el otro y para reconocer que no solo hay un camino, ese que nos enseñaron hasta para tomar la teta. te mando un abrazo grande, de buenos vecinos extrañables, a bnailar a destiempo y a desencanjar en la finura!
lo
Gracias Loli! Aprecio mucho tu lectura!
EliminarUn beso grande!