martes, 17 de febrero de 2015

El ciclo


De la calle puedo ver como todo se sostiene con dolor, quiero una cárcel para el asesino que también hay en mi , en vos, en todos. Ese asesino inmaduro, inconsciente, cultural, antinatural, predeterminado y tan lógico como absurdo.
El que arrasa, el que ignora, el que sigue como si nada. El colaborador, el partícipe necesario, el cómplice, el autor intelectual y la campana. Todos formamos parte, todos lavamos las culpas aunque las bombas sigan cayendo. Todos tocamos power, todos pagamos el peaje o compramos el diario.
Vamos a la oficina, escribimos en un blog, recolectamos la basura, somos presidentes, redactores, editores, vendedores,padres, maestros, arquitectos, recolectores de residuos o futbolistas. Vamos matando el tiempo, vamos distrayendo el curso, poniendo el granito de arena, aceptando la pantalla.
Nos conformamos con robar pedazos, nos preguntamos menos de lo que nos respondemos, afirmamos divagando, no pensamos, nos quedamos sin la duda. Les creemos, les confiamos, depositamos, aceptamos papeles como moneda de cambio. Vendemos nuestro tiempo al mejor postor como si fuera un bien negociable. Hipotecamos la alegría.
Nos casamos con las leyes absurdas, nos legislan el amor y le ponen praxis los sentimientos. Nos explican como , cuando , donde y como. Nos enseñan los que no saben para que nunca aprendamos. Pero casi todo lo que sabemos no nos lo explicó nadie.
Nos hundimos en la nada, agachamos la cabeza, contamos hasta 10, aguantamos como si la resilencia fuese siempre virtud. Pagamos y cobramos todo, ponemos un precio, premiamos , castigamos, enterramos nuestros muertos, aceptamos que así es la vida y seguimos con el ciclo. ¿Hasta cuándo?

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