En un
minuto cambia todo. Se pierde, se gana, se miente o se olvida. Lo que parecía
armado se desarma. Incluso todo eso que tan planeado teníamos se puede
desvanecer rápidamente.
El amor
de un hombre o una mujer también desaparece en un momento exacto y se
transforma, pero no vuelve nunca más. La vida y la muerte están separadas por
una fracción de segundo, casi indivisible como el todo y la nada.
No
podemos escapar al cambio y nada es previsible. Lidiamos constantemente con un
mundo de sorpresas. Sin embargo seguimos proyectando, amando, cambiando el
tiempo por dinero, teniendo hijos, comprando casa y todas esas cosas. Porque así estamos acostumbrados a vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario