lunes, 6 de julio de 2015

Dolor de espalda.

El dolor se posa otra vez en mi espalda. Arriba, bien a la derecha, donde siempre. Es como si tuviera un enano dentro de mi cuerpo. Cada vez que hago algo mal se me enoja. Activa un taladro sobre mi clavícula y siento como me perfora. Después empieza a bajar y se extiende, a veces llega como un calambre hasta el muslo. Cuando absorbo demasiada presión, cuando duermo mal o cuando me callo algo. Ahí aparece, como una alarma que aturde. Un castigo para prevenir la catástrofe. El cuerpo da señales, mejor prestarle atención. Mejor no reprimir tanto.

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