No lo dice el INDEC ni 678 y tampoco se trata de ninguna campaña del miedo. El
recorte de $350 millones al Hospital Garrahan es una realidad que refleja el
presupuesto 2016 presentado por el macrismo en la ciudad de Buenos Aires.
Desde su creación en 1989, el Garrahan depende de dos jurisdicciones,
Nación y Ciudad, cada una debe aportar el 50 por ciento de un presupuesto
elaborado por la dirección del Hospital junto con la comisión de Finanzas.
Este hospital pediátrico es el de mayor complejidad
de Argentina y actúa como centro de referencia nacional e
internacional. Acepta derivaciones de todo el país y apoya la práctica
pediátrica a través de distintas herramientas a distancia.
En contraposición a lo que votó la legislatura porteña en la última
sesión del año y sin acompañamiento de opositores, a nivel nacional
han cumplido tanto este año como los anteriores con las partidas solicitadas.
El ajuste de Macri afectará la ya
débil estructura de atención, que actualmente no cuenta con camas
disponibles. La Organización Mundial de la Salud recomienda en ese sentido un
tope del 85% en la capacidad para poder trabajar óptimamente y realizar
traslados según requiera cada caso particular.
Por el proceso de desinversión llevado a cabo en
los últimos años, apenas pueden atenderse una de cada tres solicitudes
de consulta que se realizan, según informan las propias autoridades del
hospital en un comunicado de prensa.
El área más afectada por dicho recorte es el de
alta complejidad. En terapia intensiva, donde se estaban llevando a cabo
reformas edilicias y de equipamento, no se pudieron comprar respiradores ni
bombas de infusión que necesitan ser renovadas. El dinero que estaba destinado
a ese fin debió usarse para afrontar los gastos corrientes y los salarios.
Aldo Haimovich, jefe del área, estima que más de
mil chicos, en su mayoría pertenecientes al área de oncología, no podrán
atenderse entre este año y el siguiente por el déficit.
A pesar de pregonar “la revolución del amor”, para
el PRO los niños con cáncer, malformaciones congénitas y discapacidades representan
un peso para el fisco, que debe ahorrarse para poder cerrar números y
balances.
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