domingo, 6 de diciembre de 2015

El cambio es desfinanciar a los chicos con cáncer


 No lo dice el INDEC ni 678 y tampoco se trata de ninguna campaña del miedo. El recorte de $350 millones al Hospital Garrahan es una realidad que refleja el presupuesto 2016 presentado por el macrismo en la ciudad de Buenos Aires.
Desde su creación en 1989, el Garrahan depende de dos jurisdicciones, Nación y Ciudad, cada una debe aportar el 50 por ciento de un presupuesto elaborado por la dirección del Hospital junto con la comisión de Finanzas.
Este hospital pediátrico es el de mayor complejidad de Argentina y  actúa como centro de referencia nacional e internacional. Acepta derivaciones de todo el país y apoya la práctica pediátrica a través de distintas herramientas a distancia.
En contraposición a lo que votó la legislatura porteña en la última sesión del año y sin acompañamiento de opositores,  a nivel nacional han cumplido tanto este año como los anteriores con las partidas solicitadas.
 El ajuste de Macri afectará la ya débil estructura de  atención, que actualmente no cuenta con camas disponibles. La Organización Mundial de la Salud recomienda en ese sentido un tope del 85% en la capacidad para poder trabajar óptimamente y realizar traslados según requiera cada caso particular.
Por el proceso de desinversión llevado a cabo en los últimos  años, apenas pueden atenderse una de cada tres solicitudes de consulta que se realizan, según informan las propias autoridades del hospital en un comunicado de prensa.
El área más afectada por dicho recorte es el de alta complejidad. En terapia intensiva, donde se estaban llevando a cabo reformas edilicias y de equipamento, no se pudieron comprar respiradores ni bombas de infusión que necesitan ser renovadas. El dinero que estaba destinado a ese fin debió usarse para afrontar los gastos corrientes y los salarios.
Aldo Haimovich, jefe del área, estima que más de mil chicos, en su mayoría pertenecientes al área de oncología, no podrán atenderse entre este año y el siguiente por el déficit.
A pesar de pregonar “la revolución del amor”, para el PRO los niños con cáncer, malformaciones congénitas y discapacidades representan un peso para el fisco, que debe ahorrarse para poder cerrar números y balances.

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