martes, 8 de diciembre de 2015

Mientras hablan del bastón nos comen el bolsillo

La distracción parece inevitable. La velocidad a la que vivimos y el consumo de publicidad 24 horas al día, nos quita atención.  En estos días costó bastante concentrarse en los precios de la góndola que aumentaron en porcentajes siderales, como nunca lo habían hecho desde la hiperinflación. O en el incumplimiento de promesas de campaña por parte del presidente electo. Si, ¡antes de asumir!Y cuando hablo de publicidad no hablo de la famosa propaganda del banco, o esa de la sidra que también anda dando vueltas. Los noticieros, los diarios, los periodistas de traje y perfume importado; son publicidad. Y de la más cara, así como Nike le paga a superestrellas del deporte para que le den valor a su marca vistiéndola durante la competencia, los políticos compran voluntades de la prensa “independiente”. Para instalar temas y ocultar otros, crear prioridades y generar sentidos comunes, como si existieran. Atentos, mientras nos hablan del bastón, de la rosada o el congreso, nos sacan subsidios y el pibe del supermercado está cambiando el precio de la carne por tercera vez en dos semanas.

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